Fito Páez había prometido un exorcismo, pero lo que ayer ofreció en el Teatro Real de Madrid fue un oasis. Aunque tal vez, en estos tiempos, un exorcismo sea un oasis. Y viceversa.
Fito Páez había prometido un exorcismo, pero lo que ayer ofreció en el Teatro Real de Madrid fue un oasis. Aunque tal vez, en estos tiempos, un exorcismo sea un oasis. Y viceversa.