Interior. Día. Cafetería del Museo del Prado. Madrid. Abril. Enfrente, el genio, el maestro Víctor Erice. El espíritu de la Colmena (1973). El Sur (1983, y que se ha reestrenado en 27 cines franceses, aquí silencio) y Cerrar los ojos (la mejor película extranjera de 2023 para The New Yorker). Quizá el mejor director de la historia del cine que ha dado España. A quemarropa, suelta la noticia: vuelve a rodar. “Tengo ya algunos planos filmados”. Ni una palabra más. A sus 85 años, su voz flotando en la pinacoteca que visitó por primera vez en 1957. Entonces pasaba a solas 45 minutos contemplando Las Meninas de Velázquez. Su mítica reserva es cierta. Otro espacio. Exterior. Día. Otazu. Un señorío a ocho kilómetros de Pamplona. Hectáreas de viñas, una bodega del siglo XIX, un palacio del XV y una iglesia románica del siglo XII. En estas tierras, el director Alberto Arévalo ha propuesto Todo lo que no vemos (2026) con las actrices Branca Cusí y María Valverde, y música del marido de esta última, el director de orquesta Gustavo Dudamel. Una huida, abusos, reencontrarse con la autoestima de existir. Ninguno contesta —en la realidad— a su correo electrónico.