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Argentina

MiCompañía: danza que no será esclava

PorBalletin Dance

Jul 9, 2026

Una mirada atenta a la creación coreográfica actual en Cuba nos conduce inevitablemente a Servus, la obra con la que Susana Pous renueva el repertorio de su agrupación, MiCompañía. El estreno llega en un momento crítico, donde el arte en la isla caribeña lucha por mantener la altísima calidad técnica y artística que la ha distinguido internacionalmente durante décadas.

Pous, una coreógrafa nacida en España pero profundamente arraigada a Cuba, se ha posicionado en las altas jerarquías de la danza de la isla desde principios de este siglo. Su sello distintivo ha sido la sistematicidad para coreografiar sobre aquello que juzga y que, a la vez, le afecta como ser humano.

Bailarines: Lisset Galego y Georbis Martinez Manzo en “Mondo”. Ph: Argel Ernesto González.

Tras cinco años de silencio creativo, su colectivo ya había estremecido a La Habana en 2024 con Mondo, una pieza que protestaba contra la deshumanización tecnológica. Ahora, en 2026, la creadora hispano-cubana regresa con una propuesta marcada por su intenso interés por lo social.

“Como artista siento la responsabilidad de hablar de lo que ahora mismo siento y de lo que me duele ver a mucha gente dependiente de quienes están en las posiciones de poder (…)”, declaró Susana Pous en exclusiva para Balletin Dance.

Sin sumisión en escena

Del latín clásico, Servus significa “esclavo” o “siervo”, y se asocia históricamente a fórmulas de sumisión jerárquica. Esta premisa conceptual es el eje de la coreografía de Pous, que propone un tenso diálogo entre las clases sociales, colocando a los sectores más vulnerables en el centro del debate.

A través de esta pieza, se reactiva el viejo axioma de que el arte es el reflejo de su tiempo: la obra se detiene a cuestionar el rol de los agentes de poder y cómo el abuso de autoridad asfixia a las masas.

Perspectivas que no son casuales. Aunque Pous es de origen catalán, tanto ella como su equipo residen en Cuba, país que, como sabemos, hoy padece un notable deterioro socioeconómico y cuyos habitantes enfrentan una fuerte contienda cotidiana de subsistencia.

No obstante, el interés de la creadora trasciende las fronteras locales. Los conflictos de poder, la discriminación, el acoso y la minimización del individuo por parte de las estructuras gubernamentales o de sus propios semejantes son, al fin y al cabo, dolencias globales.

Bailarina: Lisset Galego en “Mondo”. Ph: Argel Ernesto González.

Teatralidad, penumbras y una conga

Servus equilibra la abstracción conceptual con narrativas precisas. La puesta en escena recrea tensiones donde los oprimidos apelan a la unidad colectiva para derrocar la opresión. Asimismo, la obra otorga un rol protagónico a la feminidad como símbolo de fortaleza. Uno de los pasajes más explícitos del montaje presenta a una “mujer jueza” que encarna la justicia y desafía al jerarca masculino.

Respecto al papel de la mujer dentro de Servus, Pous dijo: “Todos estamos frente a estas personas de mucho poder, por lo general hombres, y creo que de ahí me inspira hablar del feminismo”.

Para este preestreno en función única realizado en el Teatro Martí de La Habana, la directora articuló un lenguaje sumamente legible. Los cuerpos se mueven en ambientes de luces muy cerradas y de baja intensidad diseñados por GuidoGali, confiriendo a la atmósfera un tono nostálgico, desolado y frío. El diseño visual se complementa con el vestuario de ChristianIzquierdo y la asesoría de Glenda León.

El estreno oficial tuvo lugar el 13 de junio. En esa primera función participaron: Lisset Galego, Laura García, Dayanis Ochoa, Carmen Herrera, Nina Masciarelli, Héctor Rodríguez, Leandro Cleger, Jorge Irán Díaz y Christian Lago, intérpretes que dieron vida a la nueva creación de Susana Pous.

Bailarines: Carmen Herrera y Georbis Martinez Manzo en “Mondo”. Ph: Argel Ernesto González.

Por su parte, la banda sonora original, compuesta por la destacada intérprete de música fusión alternativa Eme Alfonso, conduce al espectador en un viaje que va desde la derrota inicial hasta la fe y la victoria.

El clímax musical deviene en protesta danzada cuando, a ritmo de conga tradicional cubana, género popular históricamente ligado a la catarsis colectiva y las festividades callejeras, los bailarines se funden en una masa compacta que simboliza la lucha por el bien común.

Consciente de que el teatro es fundamental para evidenciar las crisis contemporáneas, Pous sitúa el arte en un lugar de resistencia. Las interpretaciones de MiCompañía resultan genuinas porque reflejan la tenacidad de un elenco que no se detiene, a pesar de las complejidades del contexto cubano.

Servus funciona como un recordatorio de que las realidades adversas pueden transformarse mediante el compromiso colectivo: las credenciales de una danza que, decididamente, no será esclava.