Radio Clásica

Argentina

Mensaje en una botella

PorBalletin Dance

Sep 10, 2026

Grupo Cadabra y Herman Cornejo reúnen en un mismo programa la opresión del cuerpo contemporáneo y el estallido del mito guaraní.

Hay programas que se arman por acumulación y otros que se arman por contraste. El que presentaron el Grupo Cadabra y Herman Cornejo en el Teatro Coliseo de Buenos Aires a principio de septiembre pertenece claramente al segundo grupo: una primera parte cerrada sobre sí misma, gris, casi asfixiante, y una segunda que abre la respiración hacia el mito, el color y la celebración. El pasaje de una a otra es, en rigor, el verdadero argumento de la noche. Es el mensaje en una botella, la apuesta a la posibilidad sin medir probabilidades.

Herman Cornejo y el estallido del mito guaraní. Ph: Carlos Villamayor.

Lo que tenía que ser: cuerpos que no encuentran salida

La velada abrió con Lo que Tenía que Ser, quinta obra de danza contemporánea del Grupo Cadabra, estrenada a fines de 2017 y señalada por la propia compañía como una pieza bisagra en la construcción de su identidad. Ocho intérpretes —Belén Mazzola, Ximena Tamara Pinto, Samanta Vibart, Sofía Sciaratta, Julio Bouhier, Guido Bonacossa, Diego Gómez y Claudio Rabinovich— sostienen una coreografía de Anabella Tuliano que apuesta fuerte al riesgo físico.

Y ese es el primer dato: la obra es marcadamente acrobática. Hay portés, caídas, cuerpos que se usan mutuamente como suelo, como palanca o como plataforma de aterrizaje. La proeza y sincronía son lo notable. Sin embargo cuanto más difícil es lo que ocurre, más natural parece. El dúo central es el mejor ejemplo de esa paradoja, plástico, orgánico, bellísimo en su fraseo, avanza sin que se vea jamás el esfuerzo, como si los dos cuerpos hubieran acordado de antemano una física propia. Es, sin dudas, el pasaje más alto de la primera parte.

El clima general, sin embargo, no es de expansión sino de encierro. La música —Max Richter, Ólafur Arnalds y Emiliano Nahuel Torti— trabaja en una paleta de grises, con esa melancolía contemporánea de cuerdas suspendidas que no terminan nunca de resolver. El diseño de iluminación de Lautaro Graciosi acompaña esa decisión con inteligencia: la luz no está ahí para mostrar los cuerpos, sino para fabricar sombras. Los bailarines se duplican en el piso y en el fondo, se persiguen a sí mismos, quedan atrapados entre su figura y su proyección. La sensación que queda es opresiva, y en la paleta de sentimientos tristes. Lo que Tenía que Ser habla de aquello que no se puede esquivar, y la escena entera parece cerrarse sobre los intérpretes.

Tango y Yo, solo creado e interpretado por Cornejo sobre Fuga y Misterio de Astor Piazzolla. Ph: Carlos Villamayor.

Tango y yo: el aire que faltaba

Después de planteado el dilema, ese de los espíritus atrapados en el cosmos de sentimientos tristes llegó un corte con Tango y Yo, solo creado e interpretado por Cornejo sobre Fuga y Misterio de Astor Piazzolla. La pieza tiene su historia: fue su primer trabajo oficial como coreógrafo, estrenado en 2010 en el Dance Open Festival de San Petersburgo, donde además recibió el premio “Mr. Expressivity”. Se nota por qué. Después del gris, aparece de golpe otra temperatura en el cuerpo que juega, que cita el tango sin subordinarse a él, encuentra en Piazzolla una pulsión festiva y ligeramente burlona. Es un respiro, y funciona exactamente como una bisagra dramatúrgica dentro del programa.

Ánima Animal, la obra que Cornejo y Tuliano construyeron a partir de un proyecto que quedó trunco hace más de un siglo. Ph: Carlos Villamayor.

Ánima Animal: el mito recuperado

La segunda parte está enteramente dedicada a Ánima Animal, la obra que Cornejo y Tuliano construyeron a partir de un proyecto que quedó trunco hace más de un siglo: el verdadero mensaje en una botella. Un mensaje que resuelve el “y qué hacemos con esto que nos pasa”. Durante la última gira de los Ballets Russes por Sudamérica, Vaslav Nijinsky se interesó por la cultura local y por Caaporá, un libreto de ballet escrito en 1915 por Alfredo González Garaño y Ricardo Güiraldes sobre la leyenda guaraní del origen mítico del pájaro urutaú. Nijinsky empezó a trabajarlo, enfermó poco después y nunca volvió a bailar. Cien años más tarde, Cornejo retomó libremente aquel material con coreografía de Tuliano y música original de Noelia Escalzo y Luis María Maurette “Uji”.

El resultado tiene una lógica escénica opuesta a la de la apertura. Donde antes había sombra y contención, acá hay materia, tierra, cuerpo desnudo de artificio. El vestuario de Elsa Edit Schenone y la escenografía e iluminación de Clifton Taylor construyen un espacio que ya no encierra: convoca. La partitura de Escalzo y Uji —cruce de raíz folklórica ancestral y electrónica— sostiene una progresión que va del rito a la fiesta, y el grupo entero, con Cornejo integrado al conjunto antes que destacado sobre él, empuja hacia un final de comunión.

No es casual que la obra haya tenido el recorrido que tuvo. Estrenada en 2022 en el Teatro del Bicentenario de San Juan, fue distinguida en 2024 por los Premios Teatro del Mundo entre las coreografías más destacadas estrenadas en el país, y en febrero de 2025 debutó en Estados Unidos abriendo la temporada Primavera/Verano del Joyce Theater de Nueva York, con paso también por la New World Symphony de Miami.

El público, de pie, acompañó el cierre de la función. Ph: Carlos Villamayor.

El programa como argumento

Visto en conjunto, el orden de la noche no es arbitrario. Primero cuerpos delineados entre sombras, la repetición, el peso; después el mito, el tambor y el cuerpo colectivo. Cadabra y Cornejo no proponen dos obras sino un trayecto: el de una danza que plantea un dilema y termina encontrando la solución, en una posibilidad de orden existencial que estuvo un siglo esperando, la forma de salir. Un mensaje en una botella.

Dirección general y artística de Ánima Animal: Herman Cornejo. Coreografía: Anabella Tuliano. Música original: Luis María Maurette “Uji” y Noelia Escalzo. Vestuario: Elsa Edit Schenone. Escenografía e iluminación: Clifton Taylor. Adaptación: Lautaro Graciosi. Producción ejecutiva: Lulú Trotta. Asistente de dirección: Diego Siri.