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Argentina

La consagración de la primavera: sin temor a sentir, nada para callar

PorBalletin Dance

Jun 25, 2026

Cobertura especial para Balletin Dance desde Paraná, Entre Ríos

Los espacios escénicos para las más diversas manifestaciones artísticas cobran un significado preponderante, por su logística al servicio de la realización, pero, principalmente, por la impronta imaginada a la hora de soñar, concebir y llevar a la práctica una propuesta que implica un trabajo que sólo conoce una fecha y un horario: el estreno. Lo que antecede a ello es esfuerzo titánico, adrenalina, la lucha con las eventualidades, mucha coordinación de tiempos y agotadoras negociaciones para obtener los recursos indispensables en vías de cristalizar ese proyecto que arremete, con un impulso frenético, para darse a conocer.

Bailarines: Eliseo Borgetto y Walter Miller. Ph: Julieta Correa.

Quienes conforman grupos independientes o emergen de los circuitos que no se hallan contenidos en programas oficiales, conocen al detalle lo que significa cristalizar un espectáculo. Infinidad de ciudades de este país se convierten en voceros de ese arte que busca visibilidad, eclosión permanente y un lugar propio, en un contexto social que viene desde hace tiempo con una complejidad que transforma lo difícil en casi imposible.

La vieja usina de Paraná inspira lo que se erigió en su construcción en 1889 y hasta 1930: una fuente de energía continua. Hoy lleva la misma genética, pero en formato de bello centro cultural que respeta esa arquitectura de techos a gran escala y vigas que saben de cargas. La sala Verónica Kuttel, rinde homenaje a quien fuera una gran artista de la danza e impulsora de infinitas actividades del lugar.

Allí, tuvo lugar el último jueves 18 el desafío de Rodolfo Romero, un artista nacido en Entre Ríos, de vasta e importante trayectoria en el arte coreográfico. Bailarín, docente, gestor cultural y director escénico, concibió una tarea sobre una de las partituras más emblemáticas de Igor Stravinsky: La consagración de la primavera. Título paradigmático en los repertorios de ballet, las incontables versiones que se conocen no inhibieron a este maestro a la hora de abordar una obra que en su escritura posee una apariencia caótica, de lenguaje único, con ímpetu rítmico y disonancias por doquier, que rompió los esquemas establecidos y creó otros nuevos, y la ubicó como uno de los testamentos musicales más relevantes del siglo veinte.

Joaquín Dappen, Hernán García y Lucas López sostienen en el aire a Emanuel Benítez. Ph: Julieta Correa.

Romero, en un escenario de dimensiones acotadas, en el que agudizó con sagacidad el ingenio para los desplazamientos, hizo de su coreografía un enorme y refinado trabajo en el que exploró las masculinidades y sus emociones. A través de un equilibrado, muy técnico y preciso elenco, conformado por Emanuel Benítez, Eliseo Borgetto, Juan Cruz Catelló, Joaquín Dappen, Emiliano Farías, Hernán García, Lucas López y Walter Miller (ocho protagonistas provenientes de distintas disciplinas de la danza), construyó un relato profundo, sincero y directo, en el que reflexionó sobre las conductas humanas, los sentimientos ocultos, la vulnerabilidad, el miedo al amor y su transformación.

Sobre trazados y movimientos de gran belleza plástica, la puesta expone ese tránsito por las individualidades hacia una instancia grupal. De enorme despliegue físico, cada uno de los bailarines tradujo esa línea emocional que atraviesa La consagración, desde el espíritu impreso por Stravinsky en ese desarrollo de la estructura que se ancla en “La adoración de la tierra” y “El sacrificio”. Sin dudas, el coreógrafo abrió la puerta a la ruptura de los miedos y a ese grito desesperado de poder expresar con cada cuadro y en cada gesto, lo inexorable de la humanidad misma.

Adecuado fue el vestuario pensado e ideado por el propio Romero y realizado por Susana Guadalupe Sosa, envolvente la atmósfera sugerida desde la iluminación de Ernesto Bechara y resultó acertado el maquillaje en manos de Delvis Centeno.

Bailarines: Joaquin Dappen y Hernán García. Ph: Julieta Correa.

Claramente, el espectáculo amerita un número mayor de representaciones y que la creatividad de estas performances se multipliquen con más propuestas porque la sala, que estuvo repleta de público, dejó señales que hay mucho para ofrecer en las provincias de nuestro país, desde el talento y el trabajo de cada artista. La vieja usina, en Paraná, dio cuenta de ello.       

Espectáculo coreográfico creado y dirigido por Rodolfo Romero. Bailarines: Emanuel Benítez, Eliseo Borgetto, Juan Cruz Catelló, Joaquín Dappen, Emiliano Farías, Hernán García, Lucas López y Walter Miller. Diseño de iluminación: Ernesto Bechara. Vestuario: Rodolfo Romero (diseño) y Susana Guadalupe Sosa (realización). Diseño de maquillaje: Delvis Centeno. Diseño y comunicación visual: Mila Etérea. Fotografía: Julieta Correa. Stage manager y coordinación técnica: Walter Centurión. En la Sala Verónica Kuttel de La vieja usina, ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos. Función, jueves 18 de junio.