13 de abril de 2024

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Crítica: Ramón Tebar dirige ‘Mi patria’ con la Orquestra de València

Mi Patria, España y Japón

ORQUESTRA DE VALÈNCIA. Ramón Tebar (director). Programa: Mi patria (Má vlast) ciclo de poemas sinfónicos de Bedřich Smetana. ­Lu­gar: València, Teatro Principal. Entrada: Alrededor de 600 personas. Fecha: Jueves, 1 diciembre 2022.

Ramón tebar dirige la Orquestra de València (c) Live Music Valencia

El ciclo de poemas sinfónicos Mi Patria (Má vlast), que compone el checo Bedřich Smetana entre 1874 y 1879, está preñado de efusivo lirismo de raigambre popular y espinosa exigencia instrumental. Es un hueso difícil de roer, que precisa de una orquesta virtuosa y cercana a la naturaleza de unos pentagramas preñados de sabor y evocaciones. También de un director-artista cargado de magia expresiva y maestría. De hecho, la programación en la temporada de abono de la Orquestra de València de este patriótico ciclo de seis poemas sinfónicos con Ramón Tebar al frente parecía una incongruencia, particularmente en una orquesta cuyo titular, el bávaro Alexander Liebreich, parece más cercano y apropiado, por afectos, residencias y vivencias.

Pero la realidad es que la previsible debacle no se produjo. No fue, obviamente, un concierto para el recuerdo, pese a ciertas intervenciones remarcables (clarinete solista, timbal…). La Orquestra de València nada tenía que ver con la que solo una semana antes tocó El Mar de Debussy con Liebreich. ¡Otro mundo! Hubo desajustes, desidia y evidente desamor con la batuta. Ramón Tebar, sin embargo, se mostró conocedor de unos pentagramas en los que él parece ver solo notas, silencios y barras divisorias de compases. Marcó entradas con acierto y apuntó dinámicas, intentó concertar el desconcierto y sirvió la partitura con limpieza. Pero faltó lo relevante: lo que atesora agazapado el neutro pentagrama, que se escuchó inerte y exento de cualquier momento expresivo relevante.

Como cuenta César Rus en su ilustrador y claro trabajo sobre Mi Patria incluido en el programa de mano, el checo Smetana “busca la inspiración tanto en la naturaleza como en la historia”. Música programática de fuerte sabor nacionalista, muy a tono con las corrientes de su tiempo, en plena culminación del siglo romántico. Tebar hizo bien en dejar volar solas a las arpas en el conocido solo inicial, como también atender el canto del clarinete en su gran solo en Šárka, el tercer poema sinfónico, basado en una popular leyenda checa que cuenta la historia de una guerrera medieval, cuya vez es entonada por el conocido solo de clarinete.

A la lectura -no fue más- de Tebar le sobró el trazo romo, poco flexible y sin enjundia de una batuta que se mueve más a impulsos del solfeo que al dictado del artista. Faltaron, claro, la suntuosidad sonora, morbidez rítmica, amplitud dinámica, efusión lírica y riqueza de timbres y colores que si lució la OV solo siete días antes, en El mar de Debussy/Liebreich. Mi Patria, que es la obra que, oficialmente y desde 1952, inaugura todos los años el Festival Primavera de Praga, cuando se interpreta cada 12 de mayo por la Filarmónica Checa coincidiendo con el aniversario de la muerte del compositor, es un símbolo nacional en la patria de Smetana, Dvořák, Janáček, Martinů y tantos otros grandes de la música. 

La desajustada versión “valenciana” se percibió rácana de suntuosidad, solemnidad, proximidad y sentido narrativo. También la tradición y calidad sinfónica propia de las mejores orquestas checas, cuya escuela de cuerdas figuran entre las mejores del planeta. Son cualidades imprescindibles para hacer que la audición “de una tacada” de estos seis grandes poemas sinfónicos resulte una experiencia musical y sensitiva plena, y no una sucesión más o menos correcta de seis extensas páginas sinfónicas que en ocasiones se antojaron casi interminables. Al final del programa, atinadamente interpretado sin intermedio, el público aplaudió con amable generosidad. Aunque no faltó quien dijo, algo decepcionado: “Para esto, mejor me hubiera quedado en casa viendo el España-Japón”. Pero, por lo visto y leído, en el fútbol la cosa tampoco fue mejor. Justo Romero

Publicada el 3 de diciembre en el Diario Levante

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