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Argentina

Carlos Villamayor: cuando el movimiento comienza antes de moverse

PorBalletin Dance

Ago 27, 2026

Por: Lic. María Alejandra Netto

Un bailarín detrás de la cámara sabe que el movimiento comienza antes de que el cuerpo se mueva.

Quizás en esa percepción se encuentre una de las claves de la mirada de Carlos Villamayor, fotógrafo especializado en danza y actual fotógrafo del Ballet Estable del Teatro Colón. Su experiencia como bailarín no es solamente parte de su trayectoria profesional: es también un conocimiento corporal que parece trasladarse a la cámara y le permite anticipar aquello que está por suceder.

Carlos Villamayor, Africa Guzman y Raul Candal. Ph: Francisco Veliz.

El jueves 20 se inauguró una exposición dedicada a su obra en el Espacio Fotográfico Marcelo Gurruchaga, Tacuarí 719, San Telmo, donde podrá visitarse hasta el 5 de septiembre.

La muestra propone un recorrido por fotografías vinculadas con la danza. Pero recorrerla implica algo más que observar cuerpos en movimiento. Cada imagen invita a detenerse en aquello que sucede en un soplo: una tensión muscular, una mirada, una suspensión, un desplazamiento, la relación entre el cuerpo y el espacio. Momentos que sobre el escenario pueden durar apenas una fracción de segundo y que, a través de la fotografía, adquieren otra dimensión temporal.

Carlos Villamayor y Herman Cornejo. Ph: Francisco Veliz.

Villamayor conoce ese territorio desde adentro. Egresado del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, integró durante 22 años el Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata. Antes de mirar la danza desde el lugar del fotógrafo, la experimentó desde su propio cuerpo. En la fotografía de danza, esa experiencia puede resultar decisiva. No se trata solamente de esperar el momento adecuado para obturar, sino de reconocer aquello que lo precede: la preparación del cuerpo, el impulso, la tensión, la suspensión. El fotógrafo debe decidir cuándo detener el movimiento sin despojarlo de su condición dinámica.

Villamayor no fotografía solamente lo que ve. Fotografía también aquello que sabe que está a punto de suceder.

Eleonora Cassano y Carlos Villamayor. Ph: Francisco Veliz.

Su labor fotográfica se desarrolla actualmente en el Teatro Colón y se extiende a diferentes instituciones y espacios vinculados con la danza, entre ellos la Fundación Julio Bocca, Danzar por la Paz y el Consejo Argentino de la Danza. También ha sido convocado para fotografiar al Ballet Nacional del Sodre y registró la Gala Internacional de Ballet realizada en el Teatro Coliseo. Pero una exposición no se construye únicamente a partir de las obras que presenta. También importa la manera en que esas obras son seleccionadas, relacionadas y ofrecidas al público.

Carlos Villamayor y Oscar Araiz. Ph: Francisco Veliz.
Durante la inauguración, los visitantes recorrieron las fotografías exhibidas en el Espacio Fotográfico Marcelo Gurruchaga. Ph: Francisco Veliz.

La mirada que organiza la mirada

En ese punto aparece una figura fundamental de esta muestra: Alicia Sanguinetti, responsable de la curaduría. Sanguinetti no se limita a reunir fotografías. Construye un recorrido y propone una determinada manera de mirar. Establece relaciones entre las imágenes y genera un diálogo entre el fotógrafo y el público, permitiendo que cada espectador pueda detenerse, asociar, descubrir y construir su propia lectura.

Si Villamayor captura el instante, Sanguinetti construye el tiempo de la mirada.

Su intervención adquiere además una dimensión particular por su propia trayectoria. Bailarina y fotógrafa especializada en danza y teatro, Sanguinetti está vinculada a una tradición fundamental de la fotografía artística argentina a través de su madre, Annemarie Heinrich.

Silvia Bazilis y Carlos Villamayor. Ph: Francisco Veliz.
Karina Barbara , Beba Gangitano, Natalia Álvarez, Beba González Toledo. Ana Nocito. Ph: Francisco Veliz.

Su relación con la obra de Villamayor tampoco comienza con esta exposición. En 2015 curó una muestra dedicada a su trabajo, presentada en el Centro Cultural Borges y posteriormente en distintos museos y espacios culturales del país. El reencuentro entre ambos permite pensar la curaduría como una práctica que no se limita a ordenar obras, sino que puede generar nuevas lecturas sobre ellas. La fotografía permanece, pero cambia la manera en que la recorremos

La relación entre fotografía y arte tampoco es nueva ni estuvo exenta de debates. Walter Benjamín, al reflexionar sobre la obra de arte en la era de su reproductibilidad técnica, planteó algunas de las preguntas que acompañaron la transformación de la fotografía: ¿qué sucede con la obra cuando puede ser reproducida?, ¿dónde reside su singularidad?, ¿qué ocurre con la experiencia del espectador frente a una imagen que puede multiplicarse? Más allá de aquellas discusiones, la fotografía fue consolidando su propio lugar dentro del campo artístico. En una exposición como esta, la pregunta adquiere otra dimensión: no se trata solamente de reproducir un instante de la danza, sino de construir, a través de la imagen y de su recorrido, una nueva experiencia para quien la contempla.

Alejandro Totto y Carlos Villamayor. Ph: Francisco Veliz.
Carlos Villamayor y Julio López. Ph: Francisco Veliz.

Una exposición no es solamente un conjunto de obras reunidas en una sala. Es un dispositivo de mediación entre el artista y la sociedad.

En ese espacio se encuentran la obra, la mirada curatorial, el lugar que la contiene y, finalmente, el espectador, que completa el sentido de aquello que se propone mirar. En esta muestra, ese encuentro se produce entre dos experiencias que se complementan: la del bailarín que aprendió a reconocer el movimiento desde el cuerpo y la de la curadora que propone un recorrido para volver a mirarlo. La exposición permite de esta manera  que la danza, aun detenida en una fotografía, conserve algo de su naturaleza esencial: la capacidad de volver a ponerse en movimiento cada vez que alguien la observa.

Marcelo Gurruchaga, Carlos Villamayor y Mariana Landin. Ph: Francisco Veliz.

Porque quizás,  fotografiar danza sea, en definitiva, una manera de intentar conservar lo imposible, hacer visible el movimiento cuando ya se ha detenido.

Sin dudas, un recorrido imperdible. Carlos Villamayor, ¡chapeau!