Nicola Luisotti lo advirtió el lunes en este periódico: Manon Lescaut es “un poema sinfónico con voces”, pero “si respeto todas las dinámicas, me como a los cantantes”. El pasado miércoles, en la inauguración de la trigésima temporada del Teatro Real desde su reapertura, con el rey Felipe VI entre el público, la primera parte de su pronóstico se cumplió con creces y la segunda, por fortuna, no. La Orquesta Titular fue la verdadera protagonista del primer éxito operístico de Giacomo Puccini, que regresaba al escenario del Real 102 años después. El público lo entendió así: la mayor ovación de la noche fue para el foso y su director honorario. Ambos salvaron una velada deslucida, con una escena y cuatro protagonistas vocales muy por debajo de lo que cabía esperar en una inauguración de temporada.