13 de abril de 2024

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El Festival de Salzburgo se inaugura con un homenaje a su fundador, Max Reinhardt

En encuentro reúne a Asmik Grigorian, Cecilia Bartoli, André Schuen y Pene Pati en un cartel de 8 títulos líricos más la colaboración de Christian Thielemann, Daniel Barenboim y Currentzis en la programación sinfónica

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Asmik Grigorian en el Festival de Salzburgo

Al poeta y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal, al compositor Richard Strauss, al director Max Reinhardt, al diseñador escénico Alfred Roller y al director de orquesta Franz Schalk, se les considera como los fundadores del festival. El primer Festival de Salzburgo se inauguró oficialmente el 22 de agosto de 1920, con la puesta en escena de Reinhardt de la obra teatral de Hofmannsthal “Jedermann”, al aire libre frente a la fachada de la Catedral. Se ha convertido en una tradición, y la obra se representa cada año en el mismo lugar, abriendo el Festival. A partir del año empezaron los conciertos,
Salzburgo fue un día el festival rey, por su variedad temática -ópera, conciertos, cámara, teatro, etc-, por su variedad de escenarios -Grosses y Kleines FestspielHaus, Felsenreitschule, Mozarteum, sus plazas e iglesias- y los incomparables repartos. Karajan fue su rey y luego empezó una decadencia de la que no ha logrado salir del todo.
El Festival de Salzburgo perdió definitivamente el rumbo a la muerte de Karajan, en 1989, aunque de hecho las primeras vías de agua se habían abierto en vida del dios salzburgués. El glamour que caracterizó la era Karajan se desvaneció con su sucesor Gerard Mortier. Su llegada a Salzburgo, en 1991, estuvo inmediatamente marcada por la discusión, desde el momento en que intentó apartarse de la filosofía Karajan y cerrar cualquier vínculo con el pasado. Mortier se decantó por una programación opuesta. Arrinconó obras allí tan clásicas como ese «Caballero de la rosa» -que él calificó de «cursilada» y «almibar»- y nutrió los Festspielhauses de obras más modernas y puestas en escena rompedoras, encargadas a gente joven (Wilson, Mussbach, Sellars, Neufels, Marthaler, Fura dels Baus... ). El público, que mayoritariamente estaba formado por millonarios que deseaban los espectáculos casi hollywoodienses de Karajan, empezó a retraerse y con ello llegaron las pérdidas a los restaurantes y comercios de la ciudad del Salzach. Estos protestaron ante las instituciones que financian el festival y Mortier tuvo que templar ánimos y combinar sus ideas renovadoras, que por otro lado bien precisaba el certamen, con las que inspiraron el pasado reciente. Figuras como Jessye Norman o Luciano Pavarotti, de quienes había afirmado que eran demasiado «grandes» para su festival y que no cabían por sus puertas, vieron como de la noche a la mañana éstas se volvían a ensanchar. apenas minutos antes de éstos, lo que en otros tiempos hubiera sido impensable. Empezó con ansias renovadoras en todos los órdenes, pero en apenas cuatro años se desinflaron ante la dura constatación de los hechos. Así, el repertorio regresó mayoritariamente en la ópera a lo popular a lo tradicional: “Traviata”, “Bodas de Fígaro” o el citado “Caballero de la Rosa”, su máxima claudicación. La realidad es la realidad. Pero es que además “sus estrenos” casi se redujeron a representar obras ya conocidas en otros lugares. “Edipo Rey”, “Erwartung”, “The Rake’s Progress”, etcétera. En la época de Karajan había encargos y aún se recuerda “La máscara negra”, por poner un ejemplo.

Festival-salzburgo

Festival de Salzburgo

En pleno inicio del festival del 2000, Mortier mantuvo una polémica con el entonces presidente de Austria, Thomas Klestil, a cuenta de las ideas que debían inspirar un evento como el salzburgués. De otro lado la relación entre la organización y el ayuntamiento tampoco fue nunca fluida. Por todo ello, y de común acuerdo, se decidió dar por terminada a finales de 2001 la era Mortier y se nombró como su sucesor a Peter Ruzicka, hasta entonces director de la «Bienal» de Munich. que pasará a la historia por la acertadísima “Traviata” de 2005 con Decaer, Rizzi, Netrebko y Villazón y por haber logrado representar las 22 óperas de Mozart en los fastos del 250 aniversario del compositor, aunque el resultado fue muy desigual, alternándose las nuevas puestas en escena, revisiones y reposiciones. «El rapto en el serrallo» y «Don Giovanni» originaron muchas protestas y las óperas de juventud o menos populares como «Ascanio en Alba» padecieron puestas en escena de pobreza impropia del lugar. Con Mortier se cumplió el refrán de “otros llegarán que bueno te harán”. Jürgen Flimm, hombre experimentado en teatro, cine e incluso ópera, le sucedió en 2007 sin gran éxito y a él, en 2012, Alexander Pereira, que sólo duró un par de años. Los festivales de 2015 y 2016 fueron dirigidos por el director teatral Sven-Eric Bechtolf, para ser sucedido en 2017 por Markus Hinterhäuser (que ya había dirigido el festival en 2011, de forma interina, entre las etapas de Flimm y Pereira).
Salzburgo fue -¿lo sigue siendo aún?- el “rey de los festivales musicales”, pero no ha logrado compatibilizar la tradición con la modernidad dentro de un equilibrio presupuestario. No hay fondos para mantener su pasada grandeza y el festival, dentro de su actual filosofía, deja de tener sentido sin un nivel excepcional.

El 20 de julio da comienzo la 102º edición del Festival de Salzburgo, que este año recuerda y rinde homenaje al dramaturgo y cofundador del festival Max Reinhardt, de quien se conmemora el 150º aniversario de su nacimiento y ocho décadas de su fallecimiento, y ensambla su propuesta artística en torno al tiempo como concepto.

Hasta el día 31 de agosto, la ciudad austriaca albergará la representación de ocho óperas, cinco conciertos de la Filarmónica de Viena en la Grosses Festspielhaus y la presencia de nueve orquestas invitadas

Ópera

  • Le nozze di Figaro, Mozart. Dirección musical: Raphaël Pichon. Dirección de escena: Martin Kusej. Reparto: André Schuen, Adriana Congález, Sabine Devieilhe, Krzysztof Bączyk, Lea Desandre. Filarmónica de Viena
  • Macbeth, Verdi. Dirección musical: Franz Welser-Möst. Dirección de escena: Krzysztof Warlikowski. Reparto: Cladislav Sulimsky, Tareq Nazmi, Asmik Grigorian, Jonathan Tetelman. Filarmónica de Viena
  • Orfeo ed Euridice, Gluck. Dirección musical: Gianluca Capuano. Dirección escénica y coreografía: Christof Loy. Reparto: Cecilia Bartoli, Mélissa Petit, Madison Nonoa. Les Musiciens du Prince – Monaco.
  • Falstaff, Verdi. Dirección musical: Ingo Metzmacher. Dirección escénica: Christoph Marthaler. Reparto: Gerald Finley, Simon Keenslyside, Bogdan Volkov, Elena Stikhina, Tanja Ariana Baumgartner
  • La pasión griega, Martinů. Dirección musical: Maxim Pascal. Dirección de escena: Simon Stone. Reparto: Gábor Bretz, Matthäus Schmidlechner, Charles Workman
  • The indian queen, Purcell. Versión concierto. Dirección musical: Teodor Currentzis. Reparto: Jeanine De Bique, Julian Prégardien, Rachel Remond, Jarrett Ott
  • I Capuleti e I Montecchi, Bellini. Versión concierto. Dirección musical: Marco Armiliato. Reparto: Michele Pertusi, Elsa Dreisig, Aigul Akhmetshina, Pene Pati, Roberto Tagliavini. Orquesta del Mozarteum de Salzburgo
  • Les Troyenes, Berlioz. Versión concierto. Dirección musical: John Eliot Gardiner. Reparto: Michael Spyres, Lionel Lhote, Ashley Riches, William thomas

Conciertos sinfónicos

Filarmónica de Viena

La Filarmónica de Viena, orquesta residente del Festival, ofrecerá 5 conciertos en la programación sinfónica en los que recibirá en el podio a Christian Thielemann, con Elina Garança como solista; Andris Nelson, acompañado por el pianista Yefim Bronfman; Riccardo Muti, que colaborará con el cantante Ildar Abdrazakov; Daniel Barenboim, que contará con Elina Garança y Michael Vole; y Esa-Pekka Salonen, en un programa que invita a Yuja Wang como solista.

Orquestas invitadas

Igualmente, el Festival acogerá los conciertos de la SWR Symphonieorchester, Le Concert des Nations, Les Siècles, Utopia, ORF Radio-Symphonieorchester Wien, la West-Eastern Divan Orchestra, la Gustav Mahler Jugendorchester, la Filarmónica de Berlín y la Sinfónica de Boston.

Música de cámara y recitales

Por último, Salzburgo será también escenario de una nutrida agenda de recitales, con la participación de Daniil Trifonov, Pierre-Laurent Aimard, Igor Levit, el trío Isabelle Faust, Tabea Zimmermann y Jean-Guihen Querrás, Evgeny Kissin, el dúo formado por Renaud Capuçon y Alexandre Kantorow, András Schiff, Arcadi Volodos, y Mitsuko Uchida a dúo con Jonathan Biss.

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