La bailarina argentina Luciana Croatto interpretará en la ciudad de Santa Fe la trilogía Solos Extr3mos, obra del coreógrafo y compositor escocés Billy Cowie.
Las tres piezas se presentarán en el Teatro Municipal 1° de Mayo (San Martín 2020, Santa Fe): La mujer también en casa y De lo alto de altos edificios, estrenadas en Madrid en 2020, y Amor inquieto, una nueva creación de 2023 desarrollada en el taller de experimentación Casa Parque, de provincia de Buenos Aires.
A través de danza, música, textos y proyecciones, Croatto despliega su destreza y sensibilidad en una experiencia escénica única, demostrando una vez más que el arte es político y transformador.

— Luciana, ¿qué podemos esperar de esta trilogía que combina danza, música y proyecciones?
Creo que lo más interesante de Solos Extr3mos es que todo es original. La música, los textos y los personajes fueron creados desde cero. Las tres obras son muy diferentes entre sí, pero todas tienen un factor experimental muy fuerte. Hay un juego constante con los ritmos, los tiempos y la interpretación. Billy Cowie tiene una manera muy particular de trabajar, y creo que el público va a percibir esa intensidad y esa búsqueda constante de una nueva forma de comunicación artística.
— En La mujer también en casa se exploran cuestiones de género desde una perspectiva crítica. ¿Cómo fue el proceso de interpretación de esta pieza?
La obra parte de una voz en alemán que le dice al personaje lo que debe ser una mujer: madre, ama de casa, perfecta. Pero el personaje no encaja en ese modelo. Ella lo intenta, pero simplemente no es eso, y ahí radica el toque cómico de la obra. Me inspiré mucho en las mujeres punk de los años ochenta en Inglaterra para construir este personaje: es excéntrica, extravagante y desafía las normas. La obra es una respuesta a esa presión social para que las mujeres encajen en un estereotipo.
— ¿Creés que esta obra también podría aplicarse a la construcción de la masculinidad?
Sí, absolutamente. Podría funcionar también al revés: un hombre al que le dicen que debe ser fuerte, salvar el mundo y que, por ser delgado o delicado, no es considerado “hombre” por la sociedad. Lo interesante es que el arte permite cuestionar esos estereotipos y abrir el juego a nuevas interpretaciones.

— De lo alto de altos edificios explora temas como el amor y la muerte, pero con una mirada alejada del hipercapitalismo. ¿Cómo fue tu experiencia con esa pieza?
Esta obra es muy minimalista y directa. Hay una abstracción clara, pero al mismo tiempo está abierta a múltiples interpretaciones. La voz de Clara García Fraile y la música de Billy crean una atmósfera íntima, casi poética. La clave está en la entrega total: el ritmo, el tiempo y la interpretación están al servicio de esa sensación de vacío y de búsqueda que atraviesa la pieza. Es una obra que no da respuestas, sino que deja preguntas abiertas para que el público las complete.
— Amor inquieto, es la más reciente y fusiona diferentes estilos de danza. ¿Cómo fue el proceso creativo?
Fue muy desafiante porque combina danza expresionista alemana, Butoh, ballet y danza contemporánea. Utilizo un palo Bo (arma tradicional de origen japonés, utilizada en las artes marciales, particularmente en el kobudō y en el karate; un bastón de madera, de unos 1,80 metros) como metáfora del amor perdido, y eso me obligó a trabajar mucho con el control y el equilibrio. Hay una exploración muy física, pero también emocional. La música, basada en textos de Goethe y la voz de Elizabeth Woollett, le da una profundidad lírica muy especial. La obra habla del amor, de la pérdida y de la naturaleza humana de una manera muy cruda y honesta.

— Tu estilo combina elementos muy diversos, desde lo clásico hasta lo urbano. ¿Cómo llegaste a ese lenguaje personal?
Vengo de la danza clásica, pero siempre tuve la necesidad de explorar otros lenguajes. Estudié danza india, africana, moderna (Graham, Limón), ritmos urbanos… Todo eso terminó mezclándose naturalmente en mi forma de interpretar. En estas obras, hay pinceladas de clásico, algo de danza urbana, y mucho de teatro físico. Me interesa mover el cuerpo no solo para bailar, sino para vivir, para estar en escena.
— Mencionaste que el riesgo y la vulnerabilidad del teatro físico son elementos clave en tu trabajo. ¿Podés contarnos más sobre eso?
El teatro físico me fascina porque el intérprete está en un verdadero riesgo. No hay una coreografía perfectamente cerrada: hay momentos donde no podes controlar todo, y eso genera una tensión que se siente en el escenario. Es lo opuesto al ballet clásico, donde la dificultad técnica debe parecer fácil. Aquí, cuando algo parece imposible y el público lo percibe, se genera una conexión visceral, más carnal.

— Tu carrera te ha llevado por Europa y los teatros más importantes del mundo, pero seguís volviendo a Argentina. ¿Cómo vivís ese vínculo con tu país?
Me fui a Europa a los catorce años, pero siempre volví a Argentina de vacaciones. En 2013 intenté regresar y quedarme un poco más, pero extrañaba mucho. Ahora vivo entre Europa y Argentina, y esta oportunidad de crear y presentar Solos Extr3mos acá es muy importante para mí. Es como cerrar un círculo.
— Solos Extr3mos es una producción compleja en términos técnicos y artísticos. ¿Cómo fue el proceso de montaje en el CETC del Teatro Colón?
Quiero destacar el trabajo increíble del equipo del CETC. Tuvimos muchos obstáculos, como el hecho de que el director de luminotecnia mantiene equipos de los años ochenta porque no quería renovar los focos. Hay una desvalorización de lo experimental, pero el trabajo que hizo el equipo para sacar adelante esta producción fue enorme. La iluminación de Sebastián Viola, las proyecciones de Silke Mansholt… Todos aportaron algo único para que esta trilogía cobre vida.
— ¿Qué mensaje te gustaría que el público se lleve de esta experiencia?
Que el arte es político. Estas obras cuestionan estereotipos y construcciones sociales. No dan respuestas cerradas, pero abren preguntas y caminos. El público va a completar el sentido de las piezas desde su propia experiencia. Para mí, ahí está la magia del arte: en esa conexión viva entre el intérprete y el espectador.

Las funciones serán el sábado 22 de marzo, con entrada libre y gratuita (lugares limitados, retiro por boletería), y el domingo 23 de marzo, las entradas tendrán un precio accesible (venta en boletería del teatro). La boletería estará abierta de lunes a sábados de 9 a 13 y de 17 a 21 hs, y los domingos de 17 a 21 hs.