Deborah Warner tenía nueve años cuando asistió en Bristol a una función de la histórica producción de El sueño de una noche de verano de Peter Brook, la puesta en escena con la que revolucionó la Royal Shakespeare Company en 1970. A aquella experiencia atribuye su vocación teatral —según explicó a EL PAÍS el pasado lunes—, pero también una paradoja: pese a ser una reconocida especialista en el dramaturgo inglés, nunca había llevado a escena esta comedia escrita entre 1595 y 1596.