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Crítica: Andreas Scholl, coprotagonista de la Pasión según San Juan

PorBeckmesser

Mar 9, 2026

Andreas Scholl, coprotagonista de la Pasión según San Juan

Crítica. Bach: Pasión según San Juan. Rodrigo Carreto, Eunice Abranches, Andreas Scholl, Hugo Oliveira, Lucas Mandillo, Ricardo Moniz. Orquesta Divino Sospiro. Coro Nova Era Vocal Ensemble. Auditorio Nacional, 7 de marzo de 2026. 

Pasión según San Juan responsable, con Andreas Scholl

Andreas Scholl regresó a España con Bach

Maelicum Conciertos nos ha traído esta maravillosa Pasión de Bach, no inferior, pese a su más económico estuche, a la de San Mateo. Se nos dice que lo escuchado se atiene a lo que se cree es la versión original de la obra concebida por el autor para la Iglesia de San Nicolás de Leipzig en 1724.

Aunque hay que consignar que, según la mayoría de los musicólogos, no se puede hablar de versión definitiva y de hecho son frecuentes las diferencias que se establecen entre unas interpretaciones y otras. En cualquier caso, aplausos por embarcarse en la interpretación de una obra maestra semejante.

Como en tantas otras partituras del compositor se percibe en esta Pasión, y los más agudos musicólogos y estudiosos lo han detectado, una disposición muy trabajada, una racional distribución de elementos; un plan podríamos decir arquitectónico rigurosamente preestablecido; un juego de simetrías que sería largo explicar aquí y que han desarrollado, entre otros, Friedrich Smend y Alberto Basso.

Las intervenciones de la turba son habitualmente incluidas como apéndice o corolario de los recitativos del Evangelista, realizados en estilo secco, con continuo de órgano o clave y chelo. Esas partes corales están compuestas con una fuerza, una energía, una exaltación extraordinarias, con una delineación polifónica magistral, que revela los sentimientos desordenados y delirantes de la multitud. 

Las arias son todas bellísimas y requieren de un dispositivo vocal de tenor –que suele ser el mismo que canta el Evangelista- soprano muy lírica, mezzosoprano, barítono y bajo, éste para los recitativos de Jesús. Otras partes menores (doncella, sirviente, Pedro, Pilatos) pueden ser cantadas por miembros del coro. En la versión que juzgamos la adecuación, justeza, equilibrio, afinación y limpieza han sido variables.

Esperábamos con curiosidad la intervención, en sus dos arias, de la mezzo, en este caso el conocido contratenor alemán Andreas Scholl. Tiene 58 años y aunque solo un poco se empiezan a notar en él ciertas debilidades.

En la primera, Von den Stricken meiner, bien delineada, comprobamos que en el registro inferior la voz ha perdido peso y color, aunque la clase, el timbre de mezzo ligera, conserve sus virtudes en una franja más elevada de la tesitura. Nos convenció en mayor medida en su segunda aria, la maravillosa Es ist volbracht!, que delineó sabiamente con una voz límpida y bien modulada apoyado en la estupenda colaboración de la viola de gamba de Lina Manrique. Fue uno de los grandes momentos de la noche.

El resto de solistas se comportó de manera un tanto irregular. El Evangelista, a cargo también de las arias de tenor, fue aquí Rodrigo Carreto, que posee una voz muy ligera, de tinte no especialmente esmaltado, con algunos sonidos poco gratos. Para otorgar el dramatismo exigido se necesita un empaque mayor.

La soprano Eunice Abranches, ligera de equipaje pero de timbre satinado, cantó sus dos arias con gusto a falta de una afinación más perfecta. Insuficiente el barítono Hugo Oliveira, de reconocible vibrato, para las arias de bajo; aunque cantara con gusto. Prometedor el bajo-barítono Lucas Mandillo, miembro del Coro, como Jesús. Voz bien conformada y apoyada, algo insegura todavía.

La Orquesta Divino Sospiro, de instrumentos de época, es sin duda un conjunto bien trabajado, en afinación continua, con vientos excelentes. La componen una veintena de instrumentistas. Más irregular y no siempre del todo empastado, el Coro Nova Era (veinte elementos), ensayado por Joao Barros, que tardó bastante en conseguir la total bondad.

Al frente de todo un laborioso y musical maestro, Massimo Mazzeo, que, según manifiesta “busca un Cristo plenamente humano y al mismo tiempo soberano. Es lúcido”. Y afirma que la interpretación a su cargo “no pide compasión: convoca a la responsabilidad”. 

No hay duda de que su criterio es firme, aunque su corta batuta no acierte siempre a clarificar voces y a planificar con limpieza y equilibrio. Pero sabe concertar sin aspavientos. En su haber hubo bastantes momentos en los que la ejecución se alió con la emoción: el Coral Wer hat dich so geschlagen; el Coro Ware dieser nicht ein Übeltäter, el Coro Weg, weg mit dem, de rara agilidad, el Coral Er nahm alles, de notable emoción, y el impresionante Coro, penúltino número de la partitura, Ruth wohl, ihr  heiligen Gebeine, dicho y desarrollado casi con unción y un tempo adecuado.

El público, que distaba de llenar del todo el Auditorio, aplaudió al final con fervor bachiano.

Arturo Reverter

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